Mis zapatos desteñidos, el diario en el que escribo
Te doy hasta mis suspiros, pero no te vayas más
Porque eres tú mi sol, la fe con que vivo La potencia de mi voz, los pies con que camino Eres tú amor, mis ganas de reír.
El adiós que no sabré decir, porque nunca podré vivir sin ti.
Si algún día decidieras alejarte nuevamente de aquí cerraría cada puerta para que nunca pudieras salir
Te regalo mis silencios, te regalo mi nariz Yo te doy hasta mis huesos, pero quedate aquí.
Porque eres tú mi sol, la fe con que vivo
La potencia de mi voz, los pies con que camino
Eres tú amor, mis ganas de reír.
El adiós que no sabré decir, porque nunca podré vivir...
No hay comentarios:
Publicar un comentario